Encrucijada
Y me miras y te miro, Y te ríes y me río. Jugando con palabras y logrando confianza, ¿hasta dónde nos llevará este camino? Y te escribo y no me escribes. Y te escucho y no me escuchas. Se abren moltitudes, se cierran esperanzas, ¿Cómo habría podido sobrevivir sin ti? Quiero mi casa sola: la puerta y la ventana sin cerrojos. Quiero que mi voz respire, dejando espacio a los remolinos. Que bonito es, por fin, haber olvidado qué es el miedo a vivir.

